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FERTILIDAD MASCULINA
Conozca los detalles de la anatomía y la fisiología de la fertilidad masculina

      El hombre es fértil a partir de la adolescencia, etapa en que las hormonas y el desarrollo corporal y genital inducen una serie de cambios destinados a que el varón sea potente y fértil. Los testículos son la fábrica de los espermatozoides, que son las células de la fertilidad masculina, encargadas de llegar hasta el óvulo femenino y fecundarlo.

Desarrollo Fetal Masculino

      Desde pocos días después de la concepción, cuando el ser humano es aún un pequeño embrión en el útero materno, tiene lugar la diferenciación sexual. A partir de una dotación genética basal XX, típicamente femenina, tiene lugar la síntesis de un factor inhibitorio de uno de los cromosomas X. Ese factor se llama Inhibidor de Müller o MIF (Müller Inhibitor Factor), que elimina uno de los cromosomas femeninos del embrión y otorga el género masculino al embrión. Actualmente se desconoce el porqué a unos embriones les toca fabricar ese factor y ser niños y por qué a otros no les toca fabricarlo y se mantienen niñas. El sexo basal es el femenino, mientras que el sexo masculino se adquiere a partir del femenino.

S U M A R I O
Desarrollo Fetal Masculino
Pubertad Masculina
Los Testículos
Anatomía de la Vía Seminal
Composición del Semen
La Eyaculación del Semen
Claves de la Fertilidad Masculina

      A partir de ahí se desarrollan los órganos sexuales masculinos y el fenotipo (forma del cuerpo) del pequeño ser comienza a desarrollarse como un varón. Aparecen sucesivamente en la época embrionaria la bolsa testicular y el pene, así como todo el aparato urinario, incluidos los riñones. Estos, junto a la vejiga, la próstata, la bolsa escrotal y los testículos tienen todos un origen común y están interrelacionados durante toda la vida. En semanas sucesivas estos órganos ya formados no hacen sino crecer. La estructura que más cambios sufre son los testículos que deben bajar desde el interior del abdomen hasta las bolsas en un largo viaje, para conseguir estar a distancia del centro térmico del cuerpo y estar bien refrigerados en el escroto.

Pubertad Masculina

      Una vez el niño se ha formado queda en situación de reposo hormonal y tras el nacimiento nada parece ocurrir de especial en sus órganos genitales, si acaso se completa el descenso de los testículos, si es que no se había producido ya al nacer. Durante la infancia apenas hay cambios, pero entre los 8 y los 14 años de vida el niño comienza a modificar su producción hormonal, concretamente aumenta mucho el nivel de testosterona (hormona masculina).

      Un reloj biológico situado en el cerebro despierta la sexualidad masculina y comienzan algunos cambios, como el cambio en la voz, la aparición de vello genital y en otras zonas del cuerpo siguiendo el patrón masculino (cara, pecho, abdomen, a veces espalda). Es entonces cuando los testículos aumentan de tamaño y comienzan a producir células germinales, es decir aquellas células encargadas de la reproducción. Todo ello coincide con el despertar sexual, en el que tienen lugar el aumento de la libido (deseo sexual) y la aparición de las erecciones del pene, y la adquisición progresiva de la funcionalidad sexual: excitación, erección, estimulación, orgasmo y eyaculación.

      Los órganos rectores de todo este proceso se encuentran en el cerebro. Un aparte del cerebro llamada hipófisis es la encargada de fabricar las hormonas estimuladoras y reguladoras de la testosterona. Estas hormonas cerebrales se denominan LH y FSH. Se trata de hormonas que trabajan con mecanismos finísimos y son capaces de estimular la producción de testosterona en el sexo masculino, y la de hormonas femeninas en el sexo femenino.

Los Testículos

      Son dos estructuras ovaladas de unos 6 cm de diámetro, cada una de ellas depende de un cordón que llega desde el abdomen y es perfectamente palpable en la zona justo por encima del plegue de la ingle.

      Para que los testículos funcionen bien deben haber estado siempre en las bolsas escrotales, ello se debe a que allí, lejos del abdomen, disfrutan de una temperatura 3-4 grados C menos, lo cual es imprescindible para la fabricación de espermatozoides. Si los testículos se quedan dentro del abdomen o en la ingle y no bajan a las bolsas (lo cual se llama criptorquidia) no se produce suficiente número de espermatozoides y el varón puede ser infértil.

      La fabricación de los espermatozoides comienza en el testículo (en las células de Sertoli). Los millones de espermatozoides que se fabrican a diario en cada testículo son muy inmaduros y deben realizar un largo recorrido antes de ser expulsados. Se trata de millones de células extraordinariamente móviles, capaces de progresar gracias a una vigorosa capacidad de moverse. Para ello disponen de un cuerpo redondeado y de una larga cola, muy similar a un renacuajo. Los espermatozoides, sólo visibles al microscopio, avanzan por millones a lo largo de los finos tubos que les conducen al lugar de donde serán impulsados con cada eyaculación. En los testículos también hay unas células llamadas de Leydig encargadas de la fabricación de testosterona.

      Una vez salen del testículo los millones de espermatozoides circulan a través del epidídimo. Esta es una estructura pegada al mismo testículo, con forma de saquillo. Aunque el epidídimo mide 3-4 cm de largo, el tubo que contiene mide en realidad 6 metros de longitud, pero se halla enrollado sobre sí mismo. A su través, durante varios días, los espermatozoides van progresando y van adquiriendo la madurez.

Anatomía de la Vía Seminal

      Cuando salen del epidídimo los espermatozoides ya son casi células adultas. Toman entonces un camino mucho más recto y rápido a través de un grueso tubo llamado conducto deferente, que es fácilmente palpable por encima de la ingle al salir del escroto. Tomado el cordón del que cuelga el testículo entre los dedos índice y pulgar es posible tocar una estructura semejante a un cable, bastante duro al tacto. Ese es el deferente. El resto del cordón espermático lo constituyen venas y arterias que nutren el testículo. La función del deferente consiste en conducir los espermatozoides desde el epidídimo-testículo hasta dentro del abdomen, concretamente a unas pequeñas bolsas recolectoras llamadas vesículas seminales, que se sitúan debajo de la vejiga de la orina, muy cercanas a la próstata, muy accesibles al conducto de la orina (uretra).

      Cada deferente (derecho e izquierdo) desemboca en su correspondiente vesícula seminal. Las vesículas seminales son dos gruesas bolsas donde se acumulan los espermatozoides junto a una buena cantidad de líquido gelatinoso, imprescindible para la conservación del semen. Las vesículas están situadas justo debajo de la vejiga, detrás de la próstata. Cada una dispone de un tubo (conducto eyaculador) que desemboca a su vez en la uretra, atravesando la próstata que también aporta una fracción de líquido nutricio al semen. Desde el conducto de la orina (uretra, zona prostática) el semen ya toma el camino de la uretra del pene durante la eyaculación y es expulsado a presión por el orificio uretral, situado en la punta del glande.

Anatomía básica de la vía seminal: Los espermatozoides se forman en los testículos, discurren por el epidídimo, alcanzan el conducto deferente y son depositados en las vesículas seminales, preparados para la eyaculación. Ahí se mezclan con la gelatina seminal, rica en nutrientes. Cuando tiene lugar la eyaculación, el semen sale a la próstata y es proyectado hacia el exterior a través de la uretra (las flechas señalan el camino de los espermatozoides).
Esquema de la Vía Seminal

      Las vesículas seminales, la vejiga, la próstata y la uretra (y por supuesto el pene en erección) actúan de forma coordinada para expulsar el semen una vez desencadenado el reflejo de la eyaculación. La eyaculación del semen es debida a la brusca contracción de los músculos del suelo de la pelvis y al cierre del cuello de la vejiga. En décimas de segundo el semen es "cargado" en la uretra y "disparado" al exterior. El semen utiliza el mismo camino de la orina, pero no se mezcla con ella ni la orina interfiere en la eyaculación, ello es gracias al cierre de la vejiga.

      Una vez en la vagina los millones de espermatozoides deben avanzar buscando las trompas de Falopio y el óvulo, para fecundarlo. Sólo uno de los espermatozoides lo conseguirá, siempre y cuando el óvulo esté maduro.

Composición del Semen

      El semen es un fluido orgánico que sólo fabrican los varones (todos los mamíferos machos lo fabrican). El semen sale al exterior con la eyaculación, coincidiendo con el orgasmo. Su función es reproductora. El semen contiene millones de células reproductoras masculinas (espermatozoides). En cada una de ellas está incluido el mensaje genético que se transmitirá a los hijos (caso de que se fecunde el óvulo femenino).

      En condiciones normales el semen se compone de varias fracciones:

  • Los Espermatozoides: Son las células reproductoras (germinales) masculinas. Se fabrican en el testículo a partir de células especializadas llamadas de Sertoli. Una vez en el epidídimo, los espermatozoides circulan y van completando un proceso de maduración y capacitación. En el testículo son fabricadas células inmaduras, llamadas espermatogonias, que no serían capaces de fecundar un óvulo. A lo largo del epidídimo van desarrollándose formas más maduras, como los espermatozoitos de primer y segundo orden. Cuando estas formas jóvenes llegan al conducto deferente y a las vesículas seminales, ya han madurado y se les llama espermatozoides, que son células germinales efectivas (que pueden germinar si se unen a un óvulo, dando lugar a un embarazo).
  • Líquido Seminal: Representa la mayor parte del volumen del eyaculado. En realidad se trata de un gel que se licuará una vez expulsado. Consta a su vez de dos partes: una contenida en las vesículas seminales (sacos que guardan la reserva de espermatozoides y líquido, listos para ser expulsados); y otra parte producida por la próstata. Al eyacular se unen ambas y salen mezcladas. Este gel contiene nutrientes y conservantes para los espermatozoides, imprescindibles para que los espermatozoides puedan llegar hasta el óvulo en las mejores condiciones de vitalidad.

      Estas partes del semen son indistinguibles a simple vista y salen totalmente mezcladas al exterior.

La Eyaculación del Semen

      En el momento del orgasmo, además de la intensa sensación placentera, se produce una fuerte contracción de los músculos de la pelvis. En el caso del hombre esta contracción está destinada a impulsar el semen desde las vesículas seminales, donde se halla acumulado, hasta el exterior. La próstata también es "exprimida" por estos espasmos y añade al semen una serie de fluidos que contienen alimento (azúcares) y defensas (fosfatasas ácidas) para que los espermatozoides puedan alcanzar con éxito al óvulo, que se halla bastantes centímetros más allá del lugar donde serán depositados.

      Con las primeras contracciones orgásmicas el semen aflora a la uretra, justo donde ésta atraviesa la próstata. Una vez en la uretra el semen avanza hacia delante ya que el cuello de la vejiga se cierra de forma refleja y obliga al semen a seguir hacia el exterior, nunca hacia atrás (se iría a la vejiga y se mezclaría con la orina). En pleno orgasmo el semen sale por el orificio externo de la uretra (meato uretral) y alcanza el exterior. La salida es potente y pulsátil, coincidiendo con los sucesivos espasmos de la pelvis durante el orgasmo. Acabado éste casi todo el semen se ha expulsado al exterior, con lo que se produce una relajación de la musculatura pelviana y se alcanza la fase de reposo y post-coital.

      Inmediatamente después de la eyaculación las vesículas seminales vuelven a rellenarse con nuevo semen y al cabo de unos minutos u horas, según sea la juventud del varón, una nueva cantidad de semen está listo para salir si se alcanza un nuevo orgasmo.

Claves de la Fertilidad Masculina

      La fertilidad masculina depende de que el balance hormonal entre cerebro y testículo sean normales. Es también imprescindible que las células de Sertoli del testículo sean capaces de fabricar suficientes espermatozoides. También es necesario que la vía seminal sea permeable y esté en perfectas condiciones.

      Los mecanismos de estímulo y función sexual (libido, potencia del pene y coito) deben ser los correctos para que el semen ya formado y repleto de espermatozoides sea expulsado y alcance la vagina de la mujer. Para ello la eyaculación (salida a presión del semen al exterior) debe ser coordinada y potente. A partir de aquí, sino hay ninguna interferencia, se produce la fecundación del óvulo femenino y tiene lugar la formación de un nuevo ser humano.


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